martes, 26 de abril de 2011

PERSONA Y MISTERIO


PERSONA Y MISTERIO EN JUAN PABLO II
Ruth María Ramasco de Monzón
San Miguel de Tucumán, 25 de abril de 2011

Nos han pedido que reflexionáramos y expusiéramos hoy, como apertura de este ciclo de conferencias, la visión antropológica de Juan Pablo II.  En orden a este cometido, haremos primero dos observaciones previas. La primera es que su Antropología es inseparable de aquel ámbito que investiga la trama de las acciones y decisiones humanas: la Ética. Nuestra humanidad, en su nudo de sentido más profundo, se revela en nuestros actos. La segunda observación es que somos conscientes de que la totalidad de su pensamiento filosófico es como el curso de un río que fluye desde y hacia el interior de un único acontecimiento: Jesucristo. Tal como lo señala antes de ser Papa,
“la Encarnación y la Redención significan un «entrar» profundamente en la totalidad de estos problemas (los del hombre), un «asumir» su peso, un «confirmar» su sentido, su importancia, grandeza y finalidad concreta” [1]

SOBRE LA MUERTE DE JUAN PABLO II


Reflexión sobre la muerte de Juan Pablo II

Ruth Ramasco de Monzón
San Miguel de Tucumán, 25 de abril de 2005


A distancia ya del momento de la muerte de Juan Pablo II y su intensidad emotiva, a distancia también del impacto mediático que nos sumergió en ella, abierta nuestra memoria por la Misa de comienzo del pontificado de Benedicto XVI, es tal vez el momento propicio para dejar que una pregunta brote de nuestro interior y pese nuestro dolor y nuestro llanto. La pregunta es ésta: ¿por qué lloramos tantos y tan diversos hombres y mujeres al conocer el deceso de Juan Pablo II? No simplemente porqué experimentamos dolor o pesar, sino porqué su muerte nos hizo sentir las puertas y ventanas de nuestra vida cerradas por el duelo.

miércoles, 20 de abril de 2011

INSTITUCIONES CATÓLICAS Y EDUCACIÓN




Educación  y   Catolicismo

Dra. Ruth Ramasco de Monzón
Col. Sgdo. Corazón, 4 de octubre de 2008

La tarea del educador católico puede ser planteada desde distintas situaciones:
a)    la del educador católico en instituciones educativas católicas;
b)    la del educador católico en instituciones educativas no católicas;
c)    la del educador no católico en instituciones educativas católicas.

La perspectiva que vamos a asumir es la tarea del educador en una institución  o comunidad educativa católica, pero dando prioridad a su pertenencia a una institución. Pues de esta manera podemos considerar nuestra educación real, aquella que alberga distintas situaciones de vida: la de quienes se encuentran comprometidos vitalmente y en su compromiso de fe con una institución; la de quienes transitan por diversas instituciones educativas de variada situación frente a la vida de fe; la de quienes por sus decisiones de vida y su historia se encuentran a profunda distancia de la fe en la que han sido educados; la de aquellos incluso, que no poseen ni han poseído nunca ninguna referencia personal a la fe, pero se encuentran profundamente vinculados a un proyecto institucional. Y como eso, muchas otras situaciones diferentes. Tal es la vida de nuestras comunidades educativas católicas.

sábado, 16 de abril de 2011

LAS MÁSCARAS


LAS MÁSCARAS

Ruth María Ramasco


“¿Puede una madre olvidarse de su creatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues, escucha Israel, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré” (Is. 49, 15)



- I -


¿Puede haber madres sin amor? Nuestras entrañas de hijo se estremecen.

jueves, 14 de abril de 2011

El descubrimiento de la educación como derecho


El descubrimiento de la educación como derecho

¾ Aplicación a las prácticas de las comunidades educativas ¾

Ruth Ramasco de Monzón

Algunas reflexiones previas



la mayor parte de los que se encuentran en el interior del sistema educativo formal difícilmente ven a la educación como un derecho poseído en tanto seres humanos sin más. Si atendemos a la conciencia o a la conformación del imaginario social de los que tienen en este país el privilegio de estudiar, debemos decir que su educación se presenta, no como un derecho, sino como una obligación padecida. Si atendemos, por otra parte, a un número ¾demasiado alto, progresivamente más alto¾ de los que educamos, la educación se presenta cada vez más como una tarea mal pagada, difícilmente reconocida, cada día sujeta a mayores exigencias de titulación, cada día más lejos de un espacio de dignidad.

Por ende, hay una serie de preguntas que es preciso plantear en orden a su planteo como derecho:
a)    ¿cómo pasar de la obligación padecida a la necesidad sentida?;
b)    ¿cómo pasar de la necesidad sentida al derecho atisbado?;
c)    ¿cómo pasar del derecho atisbado al derecho afirmado y defendido?

lunes, 11 de abril de 2011

Signos de los tiempos (Para poder exponer este trabajo, puesto que el camino estaba cortado por las lluvias, tuve que sacarme los zapatos, levantarme los pantalones, y cruzar por el cauce de un río (aunque no estaba muy crecido)

 Signos de los tiempos: itinerarios de la Resurrección
Ruth Ramasco de Monzón
Tucumán, 7 de marzo de 2011
Campamento de Catequesis Especial

Es extraño pensar que, cada vez que busquemos signos, la mayoría crea que los signos sólo pueden pronosticar catástrofes o revelar hechos que ocurrirán necesariamente. Pero, si nuestra vida, el todo de nuestra historia, el todo del Universo, pertenece a Dios, entonces, todo acontecimiento, en su carácter de signo, sólo habla de una cosa: del amor de Dios que viene por nosotros. Y ese amor que viene por nosotros es un ofrecimiento que se hace a un ser libre.

viernes, 8 de abril de 2011

Poesía: Salmo de Adán y Eva frente a la cruz


Salmo de Adán y Eva frente a la cruz


Ruth Ramasco de Monzón


- I -


Dos cansadas figuras
a la cruz
han llegado.

Sus voces
desamparan silencios
frente al Crucificado:

miércoles, 6 de abril de 2011

Transformación educativa y transformación docente



¿Es posible hablar hoy de transformación educativa? A los oídos de muchos de nosotros, estos términos son sólo elementos de ficción con los que cubrimos el vacío que nos aqueja o lo desplazamos para no verlo; sonidos huecos en los que escuchamos el tintineo de monedas que irán a otros bolsillos, no a los nuestros; acciones a las que somos impermeables, porque hemos decidido ya, por muchísimas razones, desilusiones y estafas padecidas, que nadie trafique con nuestra esperanza. Habitualmente, quitamos de antemano a toda palabra, a todo proyecto, la capacidad de entrar en contacto con nuestra verdadera acción docente; no necesariamente por indiferencia, sino porque queremos proteger lo que nos queda de la posibilidad de la desesperación: no queremos arriesgarlo.

Pepita Córdoba, cantora de tristezas



Pepita Córdoba, cantora de tristezas

Ruth María Ramasco
San Miguel de Tucumán, 21 de marzo de 2011

Pepita Córdoba de Ramasco, mi abuelita, nieta de don Lucas Córdoba (“el abuelo Luquitas”, como lo llamaba con sus nombres de entrecasa),  música y folklorista por familia, por pasión, por dolor, caminó por la vida entre las cuerdas y el transporte de su guitarra, el charango que compartía con Julio, su hermano ―guitarrista y ciego, embriagado de tristeza y de silencio, más que de alcohol―, las teclas del piano donde reconstruía las notas de las canciones que alguna vez escuchara.

Vida pública, hombres públicos. Presentación del libro de la Prof. Susana Montaldo, Biografías tucumanas

Biografías tucumanas
Vida pública, hombres públicos
Dra. Ruth Ramasco de Monzón
San Miguel de Tucumán, 29 de marzo de 2011

Como para los otros dos panelistas, es para mí un honor participar en la presentación de la obra Biografías tucumanas. La Prof. Susana Montaldo me ha pedido que analice el significado de la misma desde dos lugares: el lugar profesional de la Filosofía, el lugar de los familiares de las personalidades cuya acción pública se relata en este texto.