PERSONA Y MISTERIO EN JUAN PABLO II
Ruth María Ramasco de Monzón
San Miguel de Tucumán, 25 de abril de 2011
Nos han pedido que reflexionáramos y expusiéramos hoy, como apertura de este ciclo de conferencias, la visión antropológica de Juan Pablo II. En orden a este cometido, haremos primero dos observaciones previas. La primera es que su Antropología es inseparable de aquel ámbito que investiga la trama de las acciones y decisiones humanas: la Ética. Nuestra humanidad, en su nudo de sentido más profundo, se revela en nuestros actos. La segunda observación es que somos conscientes de que la totalidad de su pensamiento filosófico es como el curso de un río que fluye desde y hacia el interior de un único acontecimiento: Jesucristo. Tal como lo señala antes de ser Papa,
“la Encarnación y la Redención significan un «entrar» profundamente en la totalidad de estos problemas (los del hombre), un «asumir» su peso, un «confirmar» su sentido, su importancia, grandeza y finalidad concreta” [1]